octubre 24, 2020

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PS5

El fin de los tiempos y la PS5

Mi historia con los videojuegos es casi tan extensa como mi tiempo en este planeta.

Todo comenzó en una navidad (festividad que en la actualidad odio bastante), con una caja llena de colores, tipografía china y personajes exóticos en conjunto con niños -caucásicos, valga la contradicción- frente a una TV de tubo, sonriendo y viendo esos colores pixelados.

Se trataba de un interesante regalo del viejo Santa, mas analógico y asiático que nunca: Un “Family Game”.

Para ubicarlos temporalmente, estamos hablando del 93’-94’, una década extraña, “bisagra” a nivel tecnológico. Me arriesgaría a decir, a nivel mundial.

Para situarlos geográficamente Argentina, para ser más preciso el conurbano bonearense. Para los amigos: “el conurba”. Para el resto del planeta: “anoder pleis in latinamerica”.

Resulta que, eso que llego a mi en mis escasos 4 años, sería mi galardonada primera consola de video juegos. Una rara mezcla de “NES” y “Famicom” (consolas posta, japonesas, by Nintendo).

Por supuesto, en ese tiempo, mi relación con aquel aparato era bastante rudimentaria: Mamá o papá colocaban el cartucho, enchufaban, encendían y yo apretaba botones viendo que pasaba. Rayos catódicos quemando mis pupilas fuerte por primera -pero no última- vez.

Con el tiempo, después de haber quemado un par de transformadores y de acumular una buena colección de cartuchos, llega a mi el “SEGA” (en realidad Kinyo, una versión china de la Megadrive modelo 1). Para ese entonces -si algún centennial lee esto-, no se hablaba de potencia gráfica, ni de teraflops, ni de GAMESCON, ni E3, ni nada… Hablábamos de una nueva caja de plástico en la que se podía jugar tal o cual juego. A mis manos llegaba la generación posterior de consolas con “16-Bit”, como presumía su carcasa, superando al “Family” que tenía escasos “8 bit”. Dato súper irrelevante en ese momento, por lo menos para mi.

Así como con el “Family”, después de quemar varios transformadores y coleccionar otro pilón de cartuchos, aparece la “SEGA CD”, luego “ SEGA Dreamcast”. Del lado de la competencia la SNES y la N64. Y la que venía por todo y todos… La “PLAY STATION” (by SONY rompeojetes).

Para serles franco, y seguramente como muchos de los que lean, muchas de esas las conocí, tuve contacto y jugué, pero no fueron mías, y aquí el porque de esta nota.

Siempre tratando de ir a hacer los deberes escolares a la casa de Pablo, que además de la PS1, tenía una “GameBoy Advance” y posteriormente una “Game Cube” o a la casa de Nico, que tenía la “GameBoy Color”, etcetera. “Jugando de garrón”

Por muchos años fue así. Calculo que no hace falta aclararles que uno de los grandes problemas para acceder a dichas consolas y juegos era el dinero. Dinero que, por supuesto, yo no tenía, porque era un prepuber, un niño y, dinero que mis viejos ni en pedo iban a invertir en eso, porque no nos sobraba y siempre había algo mas importante en que invertir.

Por suerte para mi, tuve pocos -pero excelentes- amigos durante la infancia y adolescencia, con los cuales prácticamente me crié. Nos unían muchas cosas, una de ellas el “gaming”. Ninguno quedaba afuera de la novedad que adquiría el otro. Para ese momento Iván tenía la “PS2” y por supuesto, la ponía a nuestro servicio para que nos quememos las retinas durante mas de 12 horas corridas. Que buenos tiempos…

Maxi ya había tomado el camino de las “Master Race” y, aunque en este punto mi historia se bifurca también en ese mundo, quedará para otra nota. Martín, Iván y quien escribe, nos dedicamos a seguir el camino de las consolas. En cierto punto a destiempo, todos tuvimos la fantástica “PS3”, que junto con la “XBOX 360” de la mano de Microsoft (predecesora de la “XBOX”, que en nuestro mercado paso sin pena ni gloria), lideraron el mundo del gaming en consolas durante 7 años, lo cual hoy parece una locura. Nintendo venía tropezando fuerte con la “Wii”, pero ganando terreno en las portátiles que a nadie le importan (apreciación personal) y eso propiciaba también una generación tan extensa de las anteriormente mencionadas.

Vale aclarar que nunca fue fácil acceder a estos aparatos, siempre fueron caros, más teniendo en cuenta que el tipo de cambio nunca nos beneficiaba.

En mi caso particular comprar la PS3 fue casi una deuda con mi infancia, y fui con todo.

Recuerdo con claridad, ya hacia un año que estaba trabajando formalmente, había volado del nido y estaba armando mi nueva “covacha”. Luego de equipar mi hogar con todo lo necesario, destine una interesante suma de dinero a comprar la dichosa consola y una pila de accesorios y juegos (que más adelante vendí, estigma del que no le sobra, que vende para renovar), más una tele lcd Sony que a posteriori cambie por una LED 3D. Siempre tratando de estar en la cima.

Las cosas cada vez eran mas caras, así que sostuve esa consola durante la primer etapa de la PS4, aguantando. Quien tenia una PS4 y buen tv led con un “frame rate” decente, estaba oficialmente en la cima. Yo no quería quedar atrás, pero durante un buen tiempo tuve que elegir en que gastar, y esto iba quedando en segundo plano.

Haber esperado finalmente fue fortuito… en 2016 Sony anuncia un “power up” para su consola vigente denominada PS4 Pro, una patada en la cara para quienes con mucho esfuerzo y con un tipo de cambio desfavorable habían adquirido una PS4 regular, y un golazo para quienes queríamos hacer el cambio generacional y todavía no habíamos comprado nada.

Para el inicio de 2017, con mucho esfuerzo, y en cuotas, adquiero una PS4 Pro y una TV Led 4k con HDR activo. Otra vez en la cima, deleitándome con esa magnifica calidad gráfica en la comodidad de mi sillón. Todo era felicidad y gran resolución de video, pero las cosas a veces caen por su propio peso.

Hace unas semanas, no mas, Sony anuncia su nueva generación de consolas PS5… Que? Solo 4 años Sony? En serio? No me diste tiempo a nada, ni siquiera pude jugar al Death Stranding. Pero bueno, es así, no?

Para los veteranos de esta consola, en este momento particular del mundo, América Latina y Argentina más puntualmente, es una cachetada. Porque lejos de ser algo para alegrarse, implica empezar de cero otra vez, correr la zanahoria para que tal vez, lancen un power up o decidan renovar modelo en menos de 4 años. Para nosotros (arshentinians) con el esfuerzo extra de tener una carga impositiva enorme, dificultades para la importación y siendo relegados por los lanzamientos oficiales de la marca.

Parece mentira, pero por un lado esta bueno, porque mantiene ese anhelo que tenía de pibe de llegar alguna vez a ese objeto de deseo, pero con la frustración de que cada vez parece estar mas lejos. Es perverso, como todo lo que implica avance tecnológico.

Si me lo preguntan, y más allá de que, de tener la oportunidad tal vez cedería como un flojo, no creo que valga la pena el salto otra vez.

El espíritu del gaming para mi, es jugar y compartir. Quizás Martín se la compre y me invite a jugar, no sé. Pero por lo pronto tomaré alternativas. De hecho, las hay a granel, más con toda la movida retro, los emuladores y ni hablar de Steam, Origin, y demas plataformas de venta online en PC, con sus rebajas y todo lo demás.

Lo que me gustaría ver de esta nueva generación que viene es que logren llegar a todos los gamers sin cachetazos. Entiendo que son parte de este mercado cruel, pero también son gamers, tambien curtieron fichines…

Que se yo, me gustaría que no sea tan “blanquita” y exclusiva, y que de una vez, por favor, enciendan el cross play.

By Nahuel (Caritadenada)

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